Víctor I. Castro | @Chikoelektriko

Hola que tal estimado lector, es un gusto compartir de nuevo una humilde opinión, ahora sobre un tema que ya está cansando a algunos en las redes sociales, las paranoias.

En ocasiones anteriores, hice mención de una paranoia social respecto al acoso e intento de secuestro de mujeres a manos de hombres que circulaban en carros blancos. La histeria hizo pensar que era cierto y que el gobierno ocultaba las cosas para no alarmar a la población.

Eso quedó atrás, ahora son payasos, que se esconden entre las calles para espantar a las personas. No dudo que aparezcan grupos de personas que busquen disfrazarse para seguir con una moda (pendeja, hay que decirlo) que inició en Estados Unidos. Una misma foto circuló por ciudades como Torreón, Reynosa, Los Mochis y Tijuana, de un payaso en la Aurrera espantando a las personas.

¿Por qué los mexicanos no podemos dejar atrás ese morbo? ¿Por qué nos interesamos solo por las noticias sensacionalistas? Exigen a los medios de comunicación noticias serias, de diversos temas, política, seguridad, entre otros, sin embargo al momento de compartir, no genera el impacto que genera “abuelita choca por perder los dientes”, “tiburones salvan a sirena ahogada”, así, con títulos ridículos, que lamentablemente, son los más compartidos en redes.

Eso sí, nosotros como reporteros y periodistas, tenemos la responsabilidad de buscar en la sociedad, noticias que sean veraces, puntuales, de interés para la población y que busquen informar a la gente. Sin embargo, parece que esos temas cansan y que tan decepcionada está la gente de la realidad, que prefiere leer nota amarillistas.

 

Una gran labor tenemos los medios, es cierto, pero la gente en redes también tiene una muy grande, pues compartir noticias falsas, pueden llegar a generar lo que “el carro blanco” y “los payasos” han hecho, una comunidad con miedo, que teme salir, que en algunos casos creen que es verdad y que vive siempre a la defensiva, lo que se traduce en la vida real, a una convivencia no sana como vecinos y ciudadanos.

Todos tenemos la libertad de compartir en nuestras redes sociales lo que queramos, pero, ¿no debería estar en nuestra consciencia humana el ser responsables? Pareciera que las redes se han convertido en el tambo de desechos, ideal para que expulsemos lo peor de nosotros mismos.

Entonces ¿Qué sigue? Porque a mí me preocupa más la preferencia de contenido por parte de algunos lectores, que los payasos esos que están en la calle. 

El autor es Lic. Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Ha colaborado en distintos medios de comunicación como Radio Fórmula, Instituto Mexicano de la Radio y El Tijuanense.com 

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