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Por: Manuel R. Medina

¡Ah la NFL! esa competencia que deleita a los amantes del deporte de las tacleadas de septiembre a febrero; esa liga que está en boca de todos casi todo el año, ya sea por lo que pasa en la cancha como fuera de ella; esa organización que se viste de héroe y se opone no solo a la violencia intrafamiliar. Esto es la NFL y su fallido intento contra la violencia intrafamiliar.

La Liga Nacional de Futbol Americano ha sufrido mucho en los últimos años, desde los problemas de por vida que dejan algunas contusiones entre sus jugadores, hasta casos de violencia doméstica que terminan siendo expuestos en todos los programas de la televisión. Esto ha hecho que la organización se vuelva dura con todos sus integrantes, pero a veces se pasan de la raya e ingresan a terrenos que nunca debieron pisar.

Se entiende que la competencia intente proteger la integridad de su imagen; el video de Ray Rice de los Cuervos de Baltimore noqueando a su esposa hace dos años le dio la vuelta al mundo. Y la liga pasó de “esperar a que las autoridades den un veredicto antes de actuar” a intentar de manera fallida hacer justicia propia. Ahora la NFL no aguarda siquiera que haya un proceso legal para comenzar a actuar, lo que ha logrado que se deshumanicen sus problemas y se trivialicen los castigos.

¿Por qué? Cuando Rice cometió la barbaridad de golpear a su esposa en un elevador, la liga lo castigó con dos juegos de suspensión. ¿Eso es lo que vale una acción tan cobarde de un tipo que pesa casi cien kilos más que su mujer? Avancemos a dos años al futuro: la semana pasada el pateador de Gigantes de Nueva York, Josh Brown, admitió haber abusado de su conyugue, obviamente solo después de que se dieron a conocer algunos documentos de problemas de violencia doméstica. La respuesta de la liga fue suspenderlo de manera indefinida mientras que los Giants lo daban de baja del roster.

 

Greg Hardy, de los Vaqueros de Dallas, recibió el año pasado diez juegos de castigo por haber golpeado a su ex novia. Pero de manera arbitraria, la liga redujo la pena a cuatro partidos algunos meses después. No hay uniformidad en la manera en que la organización maneja estos lamentables casos.

¿Entonces ahora la NFL pondrá castigos de acuerdo al tipo de violencia? Esto abre una caja de Pandora que nunca debió haber sido abierta; no se puede trivializar la violencia y ver que un golpe le cueste un partido a un jugador, pero ser abusivo verbalmente cueste seis. Las políticas de castigos de la liga están completamente fuera de lugar, deshumanizando la violencia intrafamiliar con tal de mostrar que se está haciendo algo, aunque al final no se haga nada.

La NFL y su fallido intento contra la violencia intrafamiliar no debería de existir. Un jugador que cometa una falta de este tipo debería ser expulsado de la competencia solo después de que las autoridades competentes le dicten algún castigo. La liga puede hacer una campaña en contra de esto, pero no debe de actuar como juez y verdugo, ese no es su papel.

Manuel R. Medina es un periodista deportivo que por más de diez años ha cubierto Liga MX, Liga de Ascenso, NFL, NBA, MLB y otros deportes. Su trabajo lo ha llevado a dos copas del mundo, en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, Copa América Chile 2015, Copas Oro, además de numerosos viajes para dar a conocer la información deportiva de primera mano. Acaba de regresar de Río de Janeiro tras cubrir los Juegos Olímpicos 2016. Puedes seguirlo en Twitter en @manuelmedina.

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