Por: Manuel R. Medina

Chargers dejó medio siglo de vida en San Diego atrás, para mudarse dos horas al Norte a la ciudad de Los Ángeles, pero como cualquier cambio en la vida este no es fácil y ha hecho pensar a muchos que quizás la Liga Nacional de Futbol Americano de los Estados Unidos, está totalmente enfocada en el dinero y no en presentar un producto que haga feliz a sus aficionados. También, este movimiento sienta un precedente para el futuro y ahora cualquier franquicia podrá amenazar a su gobierno local para que le den más fondos para un estadio o para el equipo. Siendo sinceros, la mudanza de Chargers es preocupante para la NFL.

El equipo tuvo la oportunidad de quedarse, pero prefirió tomar la franquicia como rehén y amenazar continuamente a la ciudad que se iba a mudar. Los sandieguinos fueron claros y solo el 41% de los votantes dieron el sí a la Proposición C que construiría en el Convention Center, junto al Petco Park casa de Padres de San Diego, una nueva casa para los Cargadores. La propuesta falló y no consiguió el 66.7 por ciento necesario para ser una realidad. La NFL intentó rescatar al equipo, dándole a Dean Spanos, dueño de Chargers, 300 millones de dólares para la construcción de un estadio. Pero el billonario eligió el camino más fácil e irónicamente pagará 650 millones de dólares para poder mudarse a Los Ángeles.

Pero quizás lo más triste de todo es que nadie los quiere en la ciudad angelina. El jueves pasado la portada de todos los diarios de Tijuana y San Diego eran la mudanza de Chargers. En LA ni siquiera se llevaron una mención en la primera plana. Rams ya pagó el precio de una mudanza y puede ser un gran ejemplo de lo que exactamente les pasará a los llamados “Bolts”: un estadio lleno en la primera semana y luego cada vez menos fanáticos en el inmueble ya que no es una franquicia con grandes jugadores que pudieran llevarlos a un Súper Tazón. De hecho, Los Ángeles fue la ciudad con la peor asistencia, total y promedio, de toda la NFL en 2016. Esto seguramente dice mucho de lo que le espera al ex equipo sandieguino.

Otra cosa con la que batallará el equipo es con la cantidad de entretenimiento disponible en el Condado de Los Ángeles. La mega región cuenta con dos equipos de baloncesto, dos de beisbol, ahora dos de futbol americano, en dos años un par de futbol soccer, hockey, entre otros. En San Diego, Chargers era lo único llamativo para la población cuando Padres no estaba en temporada, en LA serán simplemente una franquicia más del montón. Si en SD el Qualcomm Stadium se llenaba siempre de fanáticos rivales, pregúntenle a Raiders y Broncos, imagínense en una metrópoli donde el equipo no tiene historia pese a haber iniciado su vida ahí.

¿Pero y a la NFL qué le mortifica todo esto, al final del día el dinero invertido será de Spanos, qué no? La respuesta es negativa. A la NFL debe de intranquilizarle mucho esta mudanza porque puede sentar un precedente que cualquier otro equipo puede usar para amenazar al gobierno local a que suba los impuestos para pagar los caprichos de los dueños. Las ciudades grandes que no aparecen en el mapa del futbol americano son pocas y Las Vegas ya está atrayendo a los Raiders; por lo que ya se acabaron los mega mercados donde un equipo del deporte de las tacleadas pueda ser exitoso. La mudanza de Chargers es preocupante para la NFL y sienta un precedente muy equivocado: el dinero es más importante que los sentimientos de los fanáticos.

Manuel R. Medina es un periodista deportivo que por más de diez años ha cubierto Liga MX, Liga de Ascenso, NFL, NBA, MLB y otros deportes. Su trabajo lo ha llevado a dos copas del mundo, en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, Copa América Chile 2015, Copas Oro, además de numerosos viajes para dar a conocer la información deportiva de primera mano. Acaba de regresar de Río de Janeiro tras cubrir los Juegos Olímpicos 2016. Puedes seguirlo en Twitter en @manuelmedina.

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.