Por: Iván Nieves Velasco

La tecnología, sin duda alguna, nos ha presentado grandes avances que no se hubieran imaginado fuera de las películas de ciencia ficción y la industria musical no es ajena a estos cambios.

Hace unos días conocí a un joven de 15 años, bastante agradable debo agregar, quién se sentó junto a mí en la banca de una plaza y me pidió permiso para escuchar una canción en su celular sin usar audífonos, le contesté que no tenía ningún problema. Sacó de su mochila un cuaderno pautado y me dijo que su música no le gustaba a nadie y que por eso me había pedido permiso. Yo estaba un poco inquieto por saber qué tipo de música empezaría a sonar, pensando en algún narco corrido o alguna pieza musical experimental, pero entonces, ¿para qué el cuaderno pautado?

La duda se despejó cuando comienza una melodía de piano, la cual me resultaba bastante familiar. -¿Moonlight sonata?-, le pregunté, -Sí, es esa-, me contestó, -tengo que sacarla para la clase de música; estoy aprendiendo a tocar el piano-.

Se me hizo bastante extraño que me dijera que a nadie le gusta su música, le pregunté que si a qué se debía esto, me contestó que a ninguno de sus amigos les gusta el piano clásico o cualquier otro género derivado y que prefieren la música electrónica.

“Mis amigos me dicen que aprender a tocar un instrumento les da flojera y que es más fácil hacer música desde tu celular con cualquier app, pero yo quise aprender porque prefiero saber qué hacer y qué estoy haciendo al momento de hacer canciones”, esas fueron sus palabras.

Esto me hizo sentir algo negativo, no enojo o coraje, más bien tristeza. Es un hecho que cada generación tendrá su soundtrack y su estilo musical determinado por el tiempo en el que viven pero es triste ver que ya no se interesen por aprender de música por simple pereza, pues aprender a tocar cualquier instrumento conlleva tiempo, dinero y esfuerzo. Eso quedaría resuelto si pensamos que con la magia del internet uno no precisa pagar clases de música, basta con solo buscar tutoriales y tener el instrumento a la mano, pero aun así implica tiempo y dedicación, cosas que los jóvenes al parecer no quieren invertir y prefieren hacer mezclas en sus smarthphones y tablets, que a final de cuentas es música, sí, pero no hay conocimiento detrás de la creación.

Eso pone a pensar sobre la mentalidad que reflejan las generaciones que vienen pisándonos los talones, una mentalidad en la que todo se quiere conseguir fácil y sin mucho esfuerzo, claro, habrá muchachos que prediquen un ejemplo contrario, como en cada situación pero ¿tendrá repercusiones en sus decisiones de vida? Quizá haya que prestar atención en estos detalles pues ellos y nosotros construiremos el futuro del país.

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