Por: Josué Olvera Pimentel | @AJosueOl

Durante el mes de marzo, 3 periodistas han sido asesinados en nuestro país, el día 2 de dicho mes fue ultimado Cecilio Pineda Birto, en el estado de Guerrero, fungía como director del diario La Voz de la Tierra Caliente, además colaboraba en el periódico El Universal.

El día 19 de marzo se registró el homicidio de Ricardo Monlui Cabrera, quien era director del medio impreso El Político, además de ser presidente de la Asociación de Periodistas y Reporteros Gráfico de Córdoba y la Región, también era columnista.

Por último, el día 23 de marzo, fue asesinada Miroslava Breach Velduce, en el estado de Chihuahua, colaboraba con los periódicos La Jornada y Norte de Juárez.

Según los registros de la CNDH, desde el año 2000 hasta la fecha, han sido asesinados 123 periodistas. Además se documentan más de 400 caso de intimidación, secuestros y amenazas en contra de periodistas.

Según Juan Vázquez, quien forma parte de la organización internacional promotora de la libertad de expresión “Artículo 19”, en lo que va de la gestión de Enrique Peña Nieto, se han registrado 30 asesinatos de periodistas.

Lo preocupante de la situación, no recae solo en el crimen atroz en contra de la libertad de expresión y contra la vida humana, sino en la impunidad que existe en nuestro país; y es que no solo en los caso de los periodistas, sino de civiles asesinados, el porcentaje de homicidios sin resolver es muy alto.

Queda claro que los crímenes contra los periodistas se dan para eliminar todo aquel informador incómodo, que pudiera documentar y ventilar los pactos de mafiosos con el poder político, además otros colegas para que exista un tipo de censura no tan directa, o que ellos prefieran autocensurarse, además la sociedad también se ve afectada, pues su derecho a saber y conocer no se lleva a cabo.

Me preocupa la situación de nuestro país, somos el primer lugar en América Latina y el séptimo en el mundo en asesinatos a periodistas, a pesar de que salgan defensores de los derechos humanos a hablar acerca de leyes e iniciativas para defender el trabajo de los periodistas, nadie se siente seguro.

Es una lástima, que vivamos en un país, donde la libertad de prensa se ver mermada por el crimen organizado y lo peor, que las autoridades sientan que su pellejo es salvado por la muerte de un colega, pero la verdad seguirá ahí y en algún momento tendrá que salir a la luz.

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