Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko

En los últimos años la participación y la búsqueda de la participación de mujeres, homosexuales, bisexuales, lesbianas, personas con distintas tonalidades de tez en la piel y nacionalidades, ha sido objeto de polémica, por una razón que pudiera parecer tonta en lo superficial, pero que si nos adentramos más, no lo es.

Para muchas personas en redes sociales, espacio ideal para poder expresar odio sin enfrentar a cara a las personas,  el que las producciones de Hollywood se estén enfocando en lo que erróneamente algunos llaman “minorías”, es algo mal visto y que ha generado una gran cantidad de comentarios en contra, ya sea porque lo consideran una “moda” o una estrategia de la industria cinematográfica de “obligar” a las personas a pensar de dicha forma.

Antes que nada el respeto a las personas se debe dar sin importar el género, la identidad sexual, la preferencia sexual, el color de piel, idioma, nacionalidad, ideologías políticas, etc. Las comunidades liberales y las comunidades conservadoras deben respetarse mutuamente y ahí es donde encontrarán un punto de equilibrio, donde el valor principal sea, de nuevo, el respeto.

El que Hollywood esté comenzando a dar aperturas a historias donde el papel de la mujer sea de una persona fuerte, no sumisa, entregada; o el de algunos protagonistas gays o bisexuales o trans, que pueden disfrutar del amor, o pueden estar en situaciones variadas; e incluso personas de diferentes nacionalidades rompiendo los estereotipos, es lo mínimo que la industria debe hacer por dos razones.

La primera de ellas es que fue la misma Hollywood la que implementó esos estereotipos del mexicano, dominicano o colombiano narcotráficante, pobre o ignorante. De la mujer sumisa, débil, la damisela secuestrada o el comic relief. De los gays que son gritones, llamativos, chistosos y que solo sirven para el hazme reír de las historias o en el peor de los casos, en producciones donde siempre terminan muertos, enfermos o depresivos. Y ni se diga el papel de la comunidad afroamericana o “raza negra”, que ha sido la que más empuje ha tenido en expresar y no olvidar el mal trato que han recibido por siglos.

La segunda  y más importante, que todas esas personas, que no, no son minorías, no son menos, puedan sentirse reflejados en los personajes que protagonizan estos filmes, sobre todo el efecto que puede dejar en los más jóvenes. Niñas viendo a sus princesas ser fuertes, independientes, seguras de sí mismas. Jóvenes con dudas sobre su preferencia sexual que creen estar mal por ser gays o lesbianas o sentirse de otra forma. Las películas, especialmente las independientes eran las que tocaban esos temas que poco a poco han sido consideradas por las grandes producciones, por los llamados blockbusters.

Cintas como “Star Wars: The Last Jedi”, “Cazafantasmas”, “Love, Simon”, o series que tienen a superhéroes de color, dan y forjan identidad cultural y envían un mensaje al mundo, específicamente al mercado joven, de sentirse seguros con lo que son, de que merecen respeto y de que no, no están equivocados, porque pueden llegar a ser más.

Es hora si de comenzar a tratar estos temas con normalidad, normalizarlos y lo que menos se debe generar es una confrontación de heterosexuales vs homosexuales, mujeres vs hombres, “mayorías” vs “minorías”, como muchos malamente llaman.

En efecto hay personajes que ha están establecidos en su concepción literaria, sin embargo, en un mundo donde se respete, no debería importar si a un Capitán América lo adaptan y es homosexual; o si un personaje es blanco en el impreso, su contraparte cinematográfica sea de color; mientras no rompa con la intención principal del personaje y la argumentación literaria, no debería existir un conflicto. Eso sí, debemos también, quienes pedimos ese respeto, que en caso de que no haya algún personaje con dichas características, tacharla de machista u homofóbica o racista.

Esta columna es especial para cerrar el mes de la diversidad sexual y dedicado a todas las personas que han sufrido o no, que han vivido con el peso de tener que expresar lo que son y una invitación a aquellos que aún cuentan con dudas, de que no están solos y que en el mundo hay una gran diversidad de personas, con diferentes ideologías, preferencias y que no, no hay un molde que establezca que todos somos iguales, simplemente merecemos y debemos dar por igual respeto, y esta debe ser la meta de Hollywood.

 El autor es Lic. Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Cinéfilo, seriéfilo, gustoso de la música, los mapas, la historia y el análisis político.

Anuncios

Escrito por Víctor I. Castro

Nací el 1 de septiembre de 1993 en la hermosa ciudad fronteriza de Tijuana, en Baja California, México. Desde chico me gustaron los mapas, la música y el entretenimiento. Posteriormente ya más grande, el cine se fue convirtiendo en mi gran pasión. Estudié Lic. Comunicación, he trabajado en radio, prensa digital, revista y como docente en una universidad.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.