El filme logra ser terrorífica y divertida a la vez, luciendo visualmente espectacular y mezclando orgánicamente bastantes géneros en su historia consiguiendo una entretenida película 

tres estrellas y media

Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko


Director: Julius Avery

Reparto: Jovan Adepo, Wyatt Russell, Mathilde Ollivier, John Magaro, Gianny Taufer, Pilou Asbæk, y Bokeem Woodbine

Fecha de estreno: 9 de noviembre de 2018 (MX)


He de confesar que al principio, por lo que escuchaba de la cinta, creí que se trataría de una película de zombies, sin embargo, me sorprendió, pues aunque definitivamente no es la maravilla del mundo, logra ser una divertida, horrorífica y muy entretenida mezcla de géneros que deriva en una buena película palomera.

La historia nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial, soldados del ejército de los Aliados se quedan atrapados detrás de las líneas enemigas después del Día D, en la Batalla de Normandía, Francia. Ahí, descubrirán un estación nazi, que no solo resguarda la torre de comunicación, sino un laboratorio en el que se realizan experimentos sobrenaturales.

La cinta tiene con todas intenciones ser una especie de cine de serie B, sin embargo lo hace con una producción de serie A, pues todo luce bien. El guion tiene un ritmo en el que a pesar de que los dos primeros actos son más tranquilos y prácticamente son exclusivos de guerra, poco a poco se va dando la transición a ver elementos disparatados, que culminan en una especie de zombies, aunque nunca se menciona así.

Algo que suma puntos positivos a esta producción es que los personajes están bien definidos y logran cada uno de ellos simpatizar con el espectador, se dan el tiempo de presentarlos y de mostrar un poco de evolución, son divertidos, pero tampoco dejan mentalmente de estar situados en una guerra. Claro, no están construidos con profundidad, pero tampoco son personajes huecos que están solo por cumplir.

Las actuaciones pues son regulares, si hay química entre ellos, pero se limitan a cumplir con lo que el guion exige. Las escenas de acción son buenas, te atrapan y están bien coordinadas, no hay abuso de la cámara lenta y visualmente, con los efectos especiales y el CGI lucen bastante bien. La primera escena es como abrir uno de esos cómics coloridos y que te macan el tipo de historia que la cinta propone.

El director logra equilibrar bien una cinta de suspenso, toques horror, de guerra y de ciencia ficción, sin que por un momento se llegue a sentir ridículo (“Sharknado” por ejemplo), pero tampoco tomándose en serio.

“Operación Overlord” es sangrienta, repugnante, violenta, loca, una combinación que los amantes de este género sabrán apreciar; es justo lo que necesitamos para desconectarnos de la realidad.

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Escrito por Víctor I. Castro

Nací el 1 de septiembre de 1993 en la hermosa ciudad fronteriza de Tijuana, en Baja California, México. Desde chico me gustaron los mapas, la música y el entretenimiento. Posteriormente ya más grande, el cine se fue convirtiendo en mi gran pasión. Estudié Lic. Comunicación, he trabajado en radio, prensa digital, revista y como docente en una universidad.

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