“Mi pequeño gran hombre” tiene corazón respecto al tema que trata sin embargo falla como producción cinematográfica 

Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko


Director: Jorge Ramírez Suárez

País: México

Reparto: Jorge Salinas, Fernanda Castillo, Vico Escorcia, Arleth Terán, José Carriedo, Silvia Pasquel, Alberto Lomnitz, André Real

Fecha de estreno: 7 de diciembre de 2018 (MX)


El nuevo cine mexicano, polémico, lleno de comedias románticas, falta de propuestas originales y falta de apoyo a dichas propuestas originales, nos conduce a tener diferentes tipos de producciones, pero muchas destacándose por ser “buenas intenciones, malos resultados”.

Tal es el caso de “Mi pequeño gran hombre”, protagonizada por Fernanda Castillo y Jorge Salinas, quienes se embarcan en la historia de una Carla y León, quiénes por azares del destino se conocen, esto tras la pérdida de un teléfono celular, siendo ella quien lo extravía y él quien lo encuentra.  Pronto iniciarán una extraña relación que se irá tornando más extraña aún pues él mide solo 1.35 m. Esto generará conflicto tanto en el círculo cercano de Carla, como en ella misma.

La intención de la historia es buena, tiene un mensaje fuerte acerca de la inclusión y de remover esa cultura de discriminar o juzgar al prójimo por su apariencia. Y es que es verdad, el “güerito”, “el enano”, “el chaparro”, “la jirafona”, “el negrito”, entre otras frases despectivas (se puede prestar a debate) son necesaria de erradicar en esta evolución social del siglo XXI. Y no, no es porqué seamos más sensibles, sino para promover el respeto y la armonía. En todo esto, la película logra hacer eco, sobre todo porque al ser una película popular el mensaje queda claro.

Sin embargo, pasamos a la parte cinematográfica y es ahí donde encontramos problemas. El guion es flojo, realmente la comedia es muy sencilla, simplona y en ocasiones, no funciona. Incluso hay momentos de silencio que incomodan al espectador y chistes que no, no dan risa. Pese a todo lo anterior, la culpa no es de Fernanda Castillo ni de Jorge Salinas, sino de una combinación de factores: el guion y los efectos especiales.

Crear a un Jorge Salinas de 1.35 m no sería complicado en la industria cinematográfica estadounidense, sin embargo son los primeros pasos en el cine mexicano (al menos el actual), el que busca incorporar estas técnicas. Los efectos especiales ocasionan que los actores pierdan la química, ni Castillo ni Salinas logran con su decente actuación opacar esto.

Hay algunos intentos en la fotografía de crear composiciones creativas y jugar con los tamaños. Hay algunas tomas que nos muestran de nuevo una moderna República Mexicana, pero también hay tomas que son completamente innecesarias para la historia. Y algo que generó conflicto… la edición. Las transiciones entre las escenas, no le encuentro ni estética y concordancia con el tono fílmico ni explicación alguna con la historia y es algo que he notado en una que otra producción nacional.

“Mi Pequeño Gran Hombre” es otro buen intento, con un mensaje muy importante, pero que falla en muchas cuestiones técnicas cinematográficas, así como en un guion que no está a la altura de otras comedias.

El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Amante del cine, las series y la música. Aficionado a los mapas y al análisis político.


Vista en Cinépolis Plaza Americana Otay Duración: 134 minutos Clasif. B

Un lanzamiento de Videocine, producida por Rio Negro Producciones y Creative Andina. Productores: José Levy y Matthias Ehrenberg. Guion: Marcos Carnevale Música: Yamil Rezc Cinematografía: Ricardo Garfias Edición: Adriana Martínez

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