Redacción HFPA | Gabriel Lerman

Glenn Close no podía contener la emoción mientras esperaba el momento de subir al escenario de la sala de prensa después de obtener su tercer Globo de Oro, y el primero por un trabajo cinematográfico. Unos minutos antes en el mismo sitio Lady Gaga parecía obnubilada después de ganar el suyo a la Mejor canción original por Shallow y Brian May junto a Roger Taylor perdieron por unos minutos su condición de estrellas del rock para celebrar junto a Rami Malek el inesperado triunfo de Bohemian Rhapsody como Mejor película dramática como si fuesen simplemente fans.

Pero si había alguien que caminaba literalmente por las nubes con sus dos Globos de Oro, uno en cada mano, y no dudaba en prestárselos a quienes quisieran sentir el notable peso del nuevo diseño, ese era Alfonso Cuarón. Es que más allá de un reconocimiento personal, el realizador mexicano nunca dudó de que cada triunfo obtenido, uno por Mejor película en idioma extranjero por Roma y otro por Mejor director, era también un momento trascendente para el cine latinoamericano. Ciertamente fue llamativo que cada vez que Cuarón subió al podio del Salón Internacional del hotel Beverly Hilton a recibir un premio, quienes estaban a cargo de la musicalización pusieran a todo volumen el tema Te he prometido de Leo Dan, un éxito del cantante argentino que era escuchado en forma masiva a inicios de la década del ’70 en México y que lo llevó a radicarse en ese país.

Fue como si de pronto un lugar tan internacional, dominado por el inglés, fuera invadido por la cultura latina, ya que quien haya crecido en territorios hispanoparlantes en aquellos tiempos ha escuchado esa canción que integra la banda sonora de Roma una y otra vez. El triunfo de la película mexicana fue el más contundente que vivió la audiencia hispana a lo largo de la noche, pero no fue el único. Penélope Cruz y Edgar Ramírez se marcharon con las manos vacías después de haber sido nominados como Mejor actriz y Mejor actor de reparto en una miniserie o película de televisión por sus trabajos en American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace. Pero cuando llegó el momento de subir al podio para celebrar el triunfo como Mejor miniserie, allí estuvieron el venezolano y la española, y a ellos se sumó el puertorriqueño Ricky Martin, que aunque hizo un excelente trabajo encarnando a la pareja de Gianni Versace, no logró obtener una nominación.

Otro tanto ocurrió con Viggo Mortensen. El actor nacido en Estados Unidos y criado en Venezuela y Argentina terminó perdiendo en la categoría de Mejor actor de comedia o musical por su asombrosa transformación en Green Book frente a otro camaleón, Christian Bale. Pero cuando el filme de Peter Farrelly se llevó el soñado Globo de Oro a la Mejor comedia o musical, el actor que admitió haberse sentido inspirado por muchas personas que conoció en su niñez en Sudamérica para crear a su personaje fue parte de la celebración.

También hay que destacar que Phil Lord, el co-productor y co-guionista de Spider-Man: Into the Spider-Verse, que conquistó el Globo de Oro a la Mejor película animada, se crió en Miami y es hijo de una psicóloga cubana, por lo que logró entender a la perfección los dilemas que experimenta el protagonista de la historia, Miles Morales, quien crece en un hogar bilingüe y bicultural, ya que su madre es de Puerto Rico. Lord también fue otro de los que celebró en la noche del domingo, conversando en español con quien se le acercara a hablarle en ese idioma. Los otros dos nominados hispanos, Daniel Brühl y Antonio Banderas, que se marcharon sin premio alguno, no perdieron la oportunidad de celebrar el haber sido invitados a la mayor fiesta de Hollywood. Particularmente el malagueño, que estuvo hasta altas horas de la noche recorriendo con su novia las grandes fiestas que comienzan en el Beverly Hilton cuando concluye la transmisión.

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