Por: Miguel Barragán

La noche del Óscar se acercaba y todo México tenia la mira puesta en Cuarón y Roma. Yalitza Aparicio llegaba a la alfombra roja y las redes sociales explotaban a favor y en contra de lo que traía puesto, algo recurrente en esta temporada de premios.

El “fenómeno cultural” que inició Yalitza fue gracias a una exposición tremenda a diferentes medios de comunicación, que gracias a la ayuda de los millones de dólares que Netflix destinó para la campaña de Roma, impulsó a que Yalitza fuera “trending topic” durante 3 meses o incluso más.

Clasismo, misoginia y racismo fueron algunas de las reacciones de una parte de México que no está acostumbrada a ver a alguien como Yalitza llegar a lo más alto de la industria cinematográfica. Su visión de actriz mexicana en Hollywood es tan limitada como mencionar a Eiza González y Martha Higareda. Desde portadas en revistas importantes o entrevistas en cadenas estadounidenses, Netflix quería reconocimiento para Yalitza y más importante aún, para Roma.

Netflix es un monstruo del streaming. Sus producciones originales han sido de tal calidad que las premiaciones no han tenido otra opción más que incluirlas en los galardones más importantes del año como los Emmy’s, Globos de Oro y Premios de la Academia. Netflix tenía los usuarios, las reproducciones y el dinero para seguir solventando el negocio de entretenimiento. ¿Qué le hacía falta? El reconocimiento.

Adoptar la producción de Roma y llevarla a esta plataforma fue la mejor jugada de Netflix. Ellos tenían los recursos para darle a Cuarón y su bebé una buena campaña y llevarla a la gloria de ser nombrada la Mejor Película del 2018. Para esto, y mediante las reglas de la Academia, era esencial estrenarla en cines para poder llegar a las nominaciones que pretendían. Roma llegó con 10 nominaciones a la entrega 91 del Óscar.

La película de Cuarón ganó 3 de 10 premios, nada mal ya que fueron en categorías importantes como Director, Fotografía y Película Extranjera. Curiosamente el Óscar para México llegó en el Día de la Bandera, era el destino juntándose en una noche histórica para nuestro país y nuestro cine. ¿Pero Roma es de verdad nuestro cine? ¿Es una justa representación de la industria cinematográfica de México?

Este premio, el primer Óscar para México en Película Extranjera, es un arma de doble filo. Si la industria internacional de cine voltea a ver a nuestro país y su “cine mexicano” para ver lo que se produce y se exhibe por montones en nuestras salas, verán que no hay punto de comparación. Verán “Lady Rancho”, 2Mirreyes vs Godínez”, “La Boda de mi Mejor Amigo” y la tan esperada “No Manches Frida 2”. Sería una vergüenza que vean lo que se hace en este país y recuerden a Roma solamente como una en un millón, un “one hit wonder”.

Obviamente no todos los cineastas en México tienen el talento de Cuarón y tampoco todo el cine mexicano es terrible, pero ¿cómo salvar una industria que se ahorca a sí misma?. Hay películas como “Sueño en Otro Idioma”, “Vuelven” o incluso la pretenciosa “Museo” que vale la pena ver y darles más oportunidad en salas. La situación actual y el premio de Cuarón se queda ahí, en Hollywood.

Las nuevas oficinas de Netflix en CDMX son una gran oportunidad para producciones de calidad como series y largometrajes. Aunque también aumentará aún más lo terriblemente centralizado que está la producción audiovisual en la CDMX, en dónde parece más “cine chilango” que verdadero cine mexicano.

Pero, ¿por qué Roma no ganó Mejor Película? La Academia siempre ha tenido problemas con darle gusto a todos y es que el sentido purista del cine es y ha sido de respeto. Personalidades de la talla de Steven Spielberg han manifestado su postura ante Netflix ya que creen que deberían de entregarles Emmy’s y no Óscares porque su formato es plenamente televisivo. Para Spielberg, y muchos otros, Netflix no es una casa productora de cine. El cine, para ellos, se proyecta y exhibe en salas y no en la televisión, tableta o dispositivo móvil.

Si Roma hubiese ganado el premio, sería ir en contra de lo que la Academia ha hecho durante tantos años como la preservación del séptimo arte y dar un voto de aprobación a producciones por streaming que aún la Academia no respeta del todo. Por otro lado, nunca ha ganado una película de habla no inglesa el Óscar a Mejor Película, seguiremos a la espera que algún día llegue ese momento; tal vez Roma no era la indicada.

Netflix encontró en Cuarón y “Roma” su obra más preciada. La estrategia de Netflix funcionó y casi se llevaba el premio. El siguiente año con Martin Scorsese, Robert De Niro y Al Pacino, hará todo lo posible para volver a la jugada y seguir persiguiendo ese Óscar que validaría su status y sería un augurio de la desaparición de las salas de cine tradicionales. 

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