Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko 

Es increíble cómo un sector de la población masculina se siente amenazada por la fortaleza que una mujer puede ofrecer, excusándose en el radicalismo que puede llegar a tener el movimiento feminista a nivel mundial.

El caso más reciente fue en «Capitana Marvel» y «Avengers: Endgame», dos películas que no tendrían porqué generar controversia más allá de sus posibles errores cinematográficos. La verdadera polémica ha sido en el exterior, en las tóxicas redes sociales. En distintos foros, se ha prestado y es cada vez más común leer comentarios sobre el feminismo de Capitana Marvel -que vaya, ni siquiera es mencionado en la película- y sobre la escena que reúne a algunas de las chicas Marvel en una toma corta pero inspiradora.

En una de las tantas veces que he ido a ver «Avengers: Engame», me tocó escuchar a una niña gritar: «Mamá, esa soy yo». En ese momento comprendí algo muy importante. Las películas van dirigidas a un gran sector de la población, pero Disney sabe perfectamente que también llega a los niños y niñas. Cuando la niña gritó eso, sentí que el objetivo planteado fue cumplido.

Las -mal llamadas- minorías sociales tienen la necesidad de ver en la cultura popular que ellos también forman parte del mundo, que tienen cabida y aceptación por el resto. Y es que no se puede vivir pensando siempre que el mundo no es para ti. Las películas de este tipo, sobre todo con el alcance que tienen, hacen un buen trabajo en mandar un mensaje a la gente, en el que reflejan que las mujeres pueden ser fuertes, poderosas, independientes, amables, vaya, libres. Que no porque un hombre pida que sonrían, tengan que sonreír. Van a sonreír porque ellas quieren hacerlo.

Que si una película coloca una toma o una escena de mujeres fuertes, no es feminismo, es el estado normal de cómo deben ser las cosas en el mundo. No son privilegios, son derechos. Hay que cambiar el chip, no se trata de bromas, de modas, de curas ni de memes, sino de un movimiento que tiene más tiempo que el que mi generación lleva en este planeta. Una lucha

Es momento de dejar en claro que el cine si puede aprovechar su popularidad para emitir mensajes políticos y sociales. Qué bueno que no son simples películas de entretenimiento sin mensaje o reflexión alguno. Y efectivamente, hay que respetar las diferentes ideologías de las personas, pero el machismo, el sexismo, la homofobia y la discriminación no son ideologías, son actos de violencia.

El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Amante del cine, las series y la música. Aficionado a los mapas y al análisis político.

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Escrito por Víctor I. Castro

Nací el 1 de septiembre de 1993 en la hermosa ciudad fronteriza de Tijuana, en Baja California, México. Desde chico me gustaron los mapas, la música y el entretenimiento. Posteriormente ya más grande, el cine se fue convirtiendo en mi gran pasión. Estudié Lic. Comunicación, he trabajado en radio, prensa digital, revista y como docente en una universidad.

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