Marvel Vs Cineastas I

Por: Miguel Barragán

“Para mí, el cine son 400 butacas que llenar” Alfred Hitchcock. Esto nos decía el maestro del suspenso, uno de los grandes directores que jamás hayan vivido. Un simple sentimiento en el que ansiaba que sus películas fueran vistas por las masas. Aclamado por la crítica y público por igual, Hitchcock era un autor único que con historias intrigantes lograba transportarnos a otro mundo.

Más allá de profundizar en filosofías o técnicas cinematográficas, Hitchcock ansiaba presentarle a la gente sus películas. Esa emoción lo impulsaba cada vez más y llegó a ser el director más prolífico en sus tiempos. Algo que ni el mismo Hitchcock pudo haber dimensionado eran las butacas llenas a montones y una taquilla histórica como nunca se verá en mucho tiempo, el fenómeno Marvel estaba por llegar.

A quién no le interesaba mucho que las masas vieran su cine era Martin Scorsese, su cine partía más de una necesidad personal. Claro que si en el trayecto tienes la aprobación del público Scorsese no se molestaría. El director siempre ha conectado con historias de esta manera y al obsesionarse llegaba a plasmar joyas. “Calles Peligrosas” lo mostró. Martin presentaba sus experiencias cuando creció en Little Italy y con un visón muy íntima se ganaba el reconocimiento de colegas y críticos especializados.

En ese entonces el género de superhéroes no existía como tal. Batman de Tim Burton o el Superman de los 70s eran ciertas aproximaciones que se le adjudicaba a este “cine comercial” en el que productores aumentaban cada vez mas los presupuestos para crear historias que sorprendieran a la audiencia con arquetipos básicos e historias simples.

En este contexto Martin entregaba unas obras maestras de la cinematografía. “Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “Rey de la Comedia” e incluso la polémica “La Última Tentación de Cristo” mostraba a Scorsese como un autor de cine que exigía del mayor respeto y admiración. Su filmografía crecía cada vez más y llegaba a convertirse en una leyenda viviente pero aun sin el reconocimiento de la Academia.

A inicios del nuevo milenio, Marvel trataba de iniciar con algunas producciones interesantes, así llegó Blade y los X-Men. Estos últimos rompieron con los paradigmas y crearon una cinta en la que la critica social estaba muy presente. Esto le abrió camino secuelas y la que sería la epitome del cine de superhéroes de ese entonces: la trilogía de Spiderman bajo la mano de Sam Raimi.

A pesar de este “despertar”, no todo salió como lo esperábamos. La tercera parte de ambas franquicias, X-Men y Spiderman, no convencieron a la crítica ni a una parte importante de fans. Después de esto se hicieron intentos fallidos de spinoffs y demás franquicias nacientes de Marvel Comics pero nada lograba despegar. Películas como Ghost Rider, Daredevil, Elektra, Los 4 Fantásticos, etc. Nada funcionaba.

Así llegamos a mediados del 2000, en donde Martin Scorsese batallaba con llevar a cabo “Pandillas de Nueva York”, una superproducción que defraudaba en taquilla y crítica pero que gracias al empuje de Harvey Weinstein logró varias inmerecidas nominaciones en las que la única valiosa era Daniel Day-Lewis. La leyenda de Scorsese se caía pero lograba rescatar destellos de lo que significaba ser uno de los mejores y quedaba demostrado con “El Aviador” que con una visión tan meticulosa como la personalidad de su protagonista, demostraba tener una autoría única pero la taquilla seguía decepcionando.

Fue entonces que en 2005 se estrena “Batman Inicia” del joven director Christopher Nolan. ¿Porque Warner Bros. dejaría al mando al director de “Memento”, una cinta alternativa y con una narrativa poco convencional? La respuesta fue simple: realismo.

Al año consecutivo del estreno de “Batman Inicia”, Scorsese apenas lograba estrenar “Los Infiltrados” remake americano de una cinta asiática bajo el mismo nombre. Martin regresaba a lo que a él y todos nos fascinaba, el crimen y la mafia. Todos alababan el regreso a la forma que vió nacer a Scorsese y aunque muy inferior a sus trabajos anteriores como “Buenos Muchachos”, Scorsese ganaba el Óscar a mejor director ¡por primer vez!.

Mientras tanto, Warner veía en Nolan una visión. Una mirada que se alejaba de todo lo que había hecho mal las entregas anteriores de Batman. Así llegaríamos al año que lo cambió todo. En 2008 se estrenó la siguiente parte de Nolan/Batman titulada “El Caballero de la Noche” y “Iron Man” con Robert Downey Jr a la cabeza de un proyecto mucho más ambicioso.

Ambos lograron ser éxitos taquilleros y de crítica, uno se alzaba como la punta de lanza para crear un universo como nunca antes se había visto y el otro como una clase maestra en el género. “El Caballero de la Noche” se ostentaría hasta la actualidad como una de las mejores películas de todos los tiempos.

Continuará…

El autor es Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad Del Valle de Atemajac. Director de Grupo Amán Creativo. Cinéfilo apasionado, lector cinematográfico, geek de corazón y escritor entusiasta.

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